domingo, 30 de abril de 2017

MGH

Extrañamente, estos días te extraño; no me eres necesario, pero me falta ser contigo.

Quiero emocionarme cada escucho el motor de alguna camioneta y asomarme a ver si eres tú, y volver a sentarme resignada al darme cuenta que es alguien más. Verte llegar en ese chaleco amarillo, cansado del trabajo, abrazarte y sentir ese extraño aroma entre sudor y fierro que tanto me encantaba. Quiero que me agarres la cara con tus manos sucias y me beses los labios, suave, lento, sublime. Quiero oír tus historias de cómo pensaste que las cosas iban a salir mal, pero al final tú terminas siendo el héroe que salva la situación. 

Quiero bañarme contigo, sentir tu piel mojada pegada a la mía, Quiero mirarte a los ojos y ver cómo la luz de la ventana ilumina tus hermosos ojos verdes, y perderme en ellos y en tu mirada y en mi reflejo. Ser uno solo en dos cuerpos. Y abrazarte, y sentir los latidos de tu corazón a la altura de mi oído, y darme cuenta que eres real, que estás vivo y estás conmigo.

Quiero comer a tu lado. Quiero volver a ir a ese restaurant de sushi que tanto aborreces y escucharte salir quejándote del mar servicio y aun así, considerar regresar para probar otra cosa del menú. Quiero verte masticar grotescamente la comida, sin tener el mínimo interés en mostrar tu educación a la sociedad. Quiero regañarte porque pones los limones directamente en la mesa y no sobre una servilleta. Pedirte que no le pongas sal a la comida sin antes probarla. 

Quiero caminar contigo de la mano y burlarlnos de la gente. Marcarte a tu teléfono sin avisar para platicarte que estoy aburrida en mi trabajo y que ansío enormemente verte otra vez. Quiero sentir tu piel clara, clara como solo tú la podías tener. Terminar molesta porque ocasionaba que fueras brusco conmigo y terminaras aventándome de la cama una y otra vez. 

Quiero abrazarte en la cama, y que pongas esas películas aburridas de ciencia ficción que te encantan. Quiero que me des nieve en la boca. Recargar mi cabeza en tu pecho y sentir como tus dedos rozan lentamente mi piel y lograr que me excite en dos segundos. Que me desnudes lentamente y acaricies cada parte de mi cuerpo. Que me hagas el amor y te olvides de rencores. Que me llenes de tu amor y me des hasta el corazón en el suelo, en una silla, en la mesa o en la cama.

Quiero que vengas como alguna vez yo fui, sin prisas, sin armas, y me hables de frente y con el corazón en la mano y me digas qué es lo que en verdad quieres. Y ten por seguro que lo que tú quieras, yo lo voy a querer también.