Estás cosas a veces son difíciles. Llevo sentada en mi cama, por más de cuatro noches, intentando escribir, como cada noche, lo hermoso que es tenerte; pero por alguna extraña razón que me es ajena, no puedo, y si no logro hacer brotar algo con todo lo que escribiré, te ruego me perdones, mi amor. Y así, dicho esto, empezaré.
Me encuentro sentada sobre la cama, en mi habitación. Me hacen compañía mi computadora, una botella de agua, tu foto y mi gato negro. Podría escribir poemas, los más hermosos poemas que alguien haya escrito, pero ¿para qué? si de igual forma ya se que no vas a venir a leerlos.
Por las tardes me pongo a escuchar música. Analizo todas y cada una de las fibras sonoras, se van metiendo poco a poco en mi cuerpo, y, por ende, en mi corazón. Sin quererlo, la única imagen que tengo de ti viene a mi mente. Apareces en cada una de esas melodías, aquí, estás, conmigo y quisiera cantártelas, pero ¿para qué? si al final ni las vas poder escuchar.
He estado hablando con la luna desde el primer día, a media noche, y ¿sabes? le he opacado su presencia, su hermosura, su fuerza y su brillo platicándole de tus ojos, que aunque jamás los he visto, adoro infinitamente, pero ¿para qué? si ella tampoco los ha visto conmigo.
Estoy haciendo esfuerzos y cambiado de maneras que ni te has de imaginar, intento ser mejor cada día, y todo por ti. Ahora pido perdón, miro a los ojos a las personas, escucho, no soy tan indiferente como antes, incluso he aprendido a decir 'Te quiero', pero ¿para qué? si no te das cuenta.
Colecciono planetas, creo galaxias, muevo asteroides a mi gusto para hacer un universo perfecto, mi universo perfecto, pero ¿para qué? si tu eres la estrella que me hace falta para alcanzar la perfección.
Intento platicar con los árboles cada que puedo, descifro mis secretos, busco una buena guía que me enseñe el rumbo que debo de llevar, guardo los momento perfectos que bien, no han sido a tu lado, pero sí contigo, pero ¿para qué? siento que si no estás aquí muchas cosas empiezan a carecer de sentido.
Mis pies caminan, corren, incluso podría volar, pero si no me llevan a ti resulta algo inútil. Mis brazos ya son un par de lazos que lo único que quieren es amarrarte a mí y no soltarte jamás, pero ¿para qué? si no te puedo ni tocar.
He ensayado mil y una vez el guión donde te digo lo mucho que te quiero, lo perfecto que eres, ese equilibrio hermoso entre sexo y amor, esa pequeña parte de mi vida que apenas empieza que me está encantando. Quisiera decirte que sin ti mi vida está perdiendo el rumbo, pero ¿para qué? si no estás en primera fila para escucharme.
Han sido pocos días pero he hecho infinidad de cosas, río pensando en ti, lloro pensando en ti, pero sobretodo sueño con estar a tu lado y no separarnos jamás. Tal vez mis '¿para qué?' son algo absurdos, pero más absurdo es quererte de esta forma tan intensa, de esa manera que jamás imaginé, y darme cuenta, caer en la realidad de no saber exactamente el día en que te vaya a ver.
Con mucho amor para ese ser tan especial que acaba de llegar a mi vida.