jueves, 24 de enero de 2013

Te odio.




Te odio.

Odio la forma en como me volteas a ver, como te acercas, como me tocas y me abrazas, tan lento, tan sediento, tan sutil, deslizando tus manos por todo mi cuerpo. 

Te odio y odio cada segundo que pasas a mi lado, hablando de temas tan aburridos que no me interesan, cantando canciones que ni siquiera me sé, fumando esos cigarros que saben horribles.

Definitivamente odio esa forma de mirarme por las noches, esa mirada que intenta enamorarme, enajenarme. Esa mirada que me deja sin opción que la de acercarme a tu boca, sugiriendo un beso de los que odio. 

Y odio tus labios, mucho. Lástima cuando tengo tus labios, me lastiman demasiado al besarme, y lo sabes, y lo sigues haciendo, sin temor. Los acercas a los míos, los conectas, por milésima vez vuelvo a caer, y adivina, te odio, otra vez.

Te odio porque me enamoras de esa forma tan cruel, porque me besas, porque me tratas como si no fuera una más, como si los dos tuviéramos un compromiso serio, como si no voltearas a ver a alguien más. 

Odio ese miedo tan tuyo a los compromisos reales, un miedo que termina disfrazado de un "ya estoy harto de tantos pleitos".

Te odio porque sabes que no sé vivir sin ti, y sigues aquí, cociéndome las alas para después encerrarme en una jaula, que también tú hiciste,  para no soltarme nunca. Odio que no pueda volar.

Te odio porque, incluso, cuando tú vuelves yo tengo que estar aquí, para ti, quieta, inmóvil  sabiendo que te has ido, creyendo que seguirás pensando en mí, amándome. 

Tan tonta que soy, por eso te odio más. Te odio porque leerás esto y te reirás. Odio que no te gusten estas cosas, odio que te parezcan dramáticas, ridículas y melosas. 

Te odio porque sé que vendrás mañana a mi casa y saltaré llena de alegría a tus brazos, y aún estado consciente de todo, te daré permiso y dejaré que hagas conmigo todas las cosas que acabo de escribir. Te odio. 

Bueno, siendo honesta, no te odio. Te quiero tanto, el "odio" solo es una forma algo estúpida de decirte que te quiero. Pero te odio. 

miércoles, 16 de enero de 2013

Uno en un millón.





Tengo tantas cosas de que escribir y siempre termino escribiendo de ti. Todo el día pienso en ti, vivo pensando en ti. 

Todo gira a tu alrededor, como si fueras la estrella más brillante de mi cielo, el sol dentro de mi constelación. El único planeta con vida en todo mi universo. 

Siento que eres el aire que respiro; ese trago de agua que me libra de la deshidratación. Eres la luz que ilumina mis días, ese fuego que le da calor a mi vida.

Eres tan solo una persona en un millón. Sigo sin entender por qué entre tanta gente, para mí, solo existes tú. 

No puedo tener otra cosa en mi mente, solo pienso en que el reloj vaya más rápido para poder verte. Y sea ahí, cuando te vea, que el tiempo se detenga y nos haga eternos, juntos.

Deseo tenerte cada segundo, minuto, hora, día, semana, mes y año de mi vida a partir de ese momento. 

Eres mi calma, mi paz, mi tempestad, un huracán que mueve todo dentro de mí. Eres lo que estaba buscando para ser feliz. 


martes, 15 de enero de 2013

¿Para qué?





Estás cosas a veces son difíciles. Llevo sentada en mi cama, por más de cuatro noches, intentando escribir, como cada noche, lo hermoso que es tenerte; pero por alguna extraña razón que me es ajena, no puedo, y si no logro hacer brotar algo con todo lo que escribiré, te ruego me perdones, mi amor. Y así, dicho esto, empezaré. 

Me encuentro sentada sobre la cama, en mi habitación. Me hacen compañía mi computadora, una botella de agua, tu foto y mi gato negro. Podría escribir poemas, los más hermosos poemas que alguien haya escrito, pero ¿para qué? si de igual forma ya se que no vas a venir a leerlos. 

Por las tardes me pongo a escuchar música. Analizo todas y cada una de las fibras sonoras, se van metiendo poco a poco en mi cuerpo, y, por ende, en mi corazón. Sin quererlo, la única imagen que tengo de ti viene a mi mente. Apareces en cada una de esas melodías, aquí, estás, conmigo y quisiera cantártelas, pero ¿para qué? si al final ni las vas  poder escuchar. 

He estado hablando con la luna desde el primer día, a media noche, y ¿sabes? le he opacado su presencia, su hermosura, su fuerza y su brillo platicándole de tus ojos, que aunque jamás los he visto, adoro infinitamente, pero ¿para qué? si ella tampoco los ha visto conmigo. 

Estoy haciendo esfuerzos y cambiado de maneras que ni te has de imaginar, intento ser mejor cada día, y todo por ti. Ahora pido perdón, miro a los ojos a las personas, escucho, no soy tan indiferente como antes, incluso he aprendido a decir 'Te quiero', pero ¿para qué? si no te das cuenta.

Colecciono planetas, creo galaxias, muevo asteroides a mi gusto para hacer un universo perfecto, mi universo perfecto, pero ¿para qué? si tu eres la estrella que me hace falta para alcanzar la perfección. 

Intento platicar con los árboles cada que puedo, descifro mis secretos, busco una buena guía que me enseñe el rumbo que debo de llevar, guardo los momento perfectos que bien, no han sido a tu lado, pero sí contigo, pero ¿para qué? siento que si no estás aquí muchas cosas empiezan a carecer de sentido. 

Mis pies caminan, corren, incluso podría volar, pero si no me llevan a ti resulta algo inútil. Mis  brazos ya son un par de lazos que lo único que quieren es amarrarte a mí y no soltarte jamás, pero ¿para qué? si no te puedo ni tocar. 

He ensayado mil y una vez el guión donde te digo lo mucho que te quiero, lo perfecto que eres, ese equilibrio hermoso entre sexo y amor, esa pequeña parte de mi vida que apenas empieza que me está encantando. Quisiera decirte que sin ti mi vida está perdiendo el rumbo, pero ¿para qué? si no estás en primera fila para escucharme. 

Han sido pocos días pero he hecho infinidad de cosas, río pensando en ti, lloro pensando en ti, pero sobretodo sueño con estar a tu lado y no separarnos jamás. Tal vez mis '¿para qué?' son algo absurdos, pero más absurdo es quererte de esta forma tan intensa, de esa manera que jamás imaginé, y darme cuenta, caer en la realidad de no saber exactamente el día en que te vaya a ver. 



Con mucho amor para ese ser tan especial que acaba de llegar a mi vida. 


domingo, 13 de enero de 2013

A quien corresponda.






     Aquí estoy, ya se hará de noche y yo sigo pensando en ti. Estoy sentada frente a la ventana viendo ese cielo naranja que tanto me encanta, ese mismo cielo naranja que me recuerda a ti. 

     Me lleno de todo esos hermosos recuerdos que me hacen sonreír y llorar al mismo tiempo, como si no pudiese estar más loca. Empiezo a crear un sin fin de historias a tu lado, de fantasías que me hubiera gustado cumplir junto contigo. Pienso y deseo que este dolor y que este vacío que tengo muy dentro de mí desaparezca, llevándose también todo ese amor que aún siento por ti, la esperanza de que un día de estos regresen tus brazos a los míos y, de una vez, todas esas ilusiones que creaste en mí. 

     Trato de encontrar una buena explicación que me diga por qué acabó todo. Sigo sin entenderlo. 

     No hay un culpable, yo lo sé, así como tú, yo también cometí errores muy importantes desde el comienzo de "esto", y a pesar de todo, esos errores se quedaron ahí, sin que tú o yo les diéramos respuestas o una solución razonable. 

     Lamentablemente ahora solo me tengo que conformar con verte de lejos y ni siquiera acercarme a saludarte, quedarme con las ganas de preguntarte cómo has estado, solo imaginando vagamente ese ronco timbre de voz. 

     Me pediste que fuéramos amigos, pero simplemente no puedo. Te parecerá absurdo, pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado, tengo heridas sin cicatrizar y el corazón en carne viva. Siento que una amistad dejaría esto aún peor de lo que ya está. 

     Te prometo que cuando todo esté bien, cuando mis heridas hayan sanado estaré lista, ahora sí, para tener el suficiente valor, pararme frente a ti y poderte decir sin miedo que ya no te amo. 



sábado, 12 de enero de 2013

Cosas que no te diré.





     No te diré lo que eres porque eres lo único que deseo.

     No te diré lo que anhelo si eres lo único en lo que sueño.

     No te diré lo que me gustas si eres todo lo que me fascina.

     No te diré lo que creo porque creo que está mal. 

     No te diré lo que me provocas si eres lo que más me tienta.

     No te diré lo que me recuerdas si eres en lo único que pienso. 

     No te diré lo que me lastima porque ya no estás aquí. 

     No te diré lo que somos porque en realidad no somos nada.

     No te diré lo que fuimos porque eso nunca importó. 

     No te diré lo que digo si de todas maneras no sabes escuchar.


     No te diré lo que siento porque sé que no vale la pena.