miércoles, 29 de mayo de 2013

Tú decides.





Puedo engañarte, serte infiel, el ser más infiel del planeta, pero si me comprometo, también puedo serte fiel hasta donde yo quiera o hasta la muerte. 

Puedo utilizarte a mi conveniencia, el sexo contigo no es tan malo, pero también puedo compartir contigo más que eso, puedo involucrarte más en mi vida. 

Puedo simular, mentir, omitir, ocultarte cosas y sentimientos, no decirte las cosas de frente, pero también puedo ser tan clara y honesta como una niña pequeña.

Puedo estar al pendiente de lo que haces, mandarte mensajes de buenos días y esas cosas ñoñas, pero también puedo ser despreocupada y algo ignorante. 

Puedo hacerte creer que te quiero, besarte y acariciarte con tanto falso amor que vas a creer que es real, pero también te puedo querer sinceramente, darte mi corazón.

Puedo creer en el amor eterno y para toda la vida, puedo planear una relación de dos meses o hasta de siete, pero también puedo tomar esto como una aventura. 

Puedes tenerlo todo o puedes no tener nada.

Es tu decisión

martes, 14 de mayo de 2013

Reclamos


      

Hoy tengo ganas de reclamarle una cosa al destino. Quisiera saber por qué tuviste que aparecerte en mi camino. Si tan solo él supiera todo el daño que me has hecho, no creo que hubiese dejado que te hubiera conocido.

Fue muy tonto de su parte dejar que yo te viera, ahí, parado, tan feliz, tan quitado de la pena, con esa boca que me hipnotizó, con esas manos que desde que las tomé jamás quise soltar, con esos ojos que lo único que hicieron fue hacerme pedazos el alma. 

Él sabía que no te quedarías en mi vida para siempre, que yo me ilusionaría. No le importó, lo hizo, dejó que te conociera, que me enamorara como una loca de ti, que me hiciera una adicta de todo tú ser. Él me trajo a ti, pero tú no me trajiste nada bueno.

Tú, tu forma de pensar, tus ideales, tus metas. No eres perfecto pero eres justo, sí, justo esa persona de la cual me hice viciosa. Eres esa droga que ya no puedo consumir, eres esa horrible sensación de sed en mi boca seca, seca de tus besos, seca de tu amor.

A veces creo que el destino y tú se aliaron para hacerme una mala jugada. ¿Qué les hice yo? No lo logró entender. Dejaste muchas heridas en mi alma, heridas que se abren cada vez que escucho tu nombre, que se desangran cada que pienso en ti. Me dueles en la boca, en las manos, en la cabeza y en el corazón. No tienes idea todo el daño que has causado. 

Ya no soy la misma. Era más feliz antes de que entraras a mi vida, y tenías que arruinar lo todo, haciéndome creer cosas que no cumplirías, dándote mi alma rota pensando que tú la arreglarías, pero lo único que supiste hacer fue hacerla más pedazos y perdiendo algunos otros.

Estoy molesta, herida, desilusionada y algo perdida, todo gracias a él. Ojalá alguien juegue con él de la misma forma que él lo hizo conmigo, para que vea lo que se siente que sea otro el que lleve las riendas de su vida, y no él. Te odio, destino, pero gracias, porque sin tu ayuda jamás hubiera conocido al amor. 


domingo, 12 de mayo de 2013

La carta.





Mayo del 2013

               Mi amor:


Todos los días, cada mañana siento el miedo inminente de que me dejes, de que no me ates a tu cuerpo como lo has hecho con otras. Sé que no te gusta que te lo diga. Siempre terminas diciéndome que no es lo mejor que te quedes a mi lado, pero pensándolo bien tal vez tengas razón. 

Viéndolo así, yo no soy de lo mejor, ni educada como una dama, ni la mejor habada, ni diva para querer lucir bonita, ni la más guapa que atraiga las miradas. Soy todo lo contrario a las mujeres con las que te gusta salir y lucirte, sin mucha educación moral ni mental, mucho menos emocional; no estudio derecho ni sé de política. Sin gracia, sin una sonrisa grata, más bien algo estruendosa con la voz ronca. No tengo mucho cariño que dar, soy tan testaruda que logro hartar. No cuido mi figura y tengo el autoestima en la basura. Soy una mujer dañada. 

Todos esos defectos corren por mis venas y mi mente intolerante despierta cada noche gritando tu nombre para que no te vayas. Quisiera encontrar la verdadera razón por la cual estás a mi lado, ya que dices que por mí no sientes amor, aunque difiero un poco de esa sensación. No hay un motivo especial, solo es simple curiosidad. 

Sé que intentar compararme con tus antiguas compañías es algo tonto, pero entiéndeme, son personas únicas que lograron atraer tu atención, lograron tener tu amor; solo que a ellas sí se les logra ver lo especial. Mi orgullo es que no te tienen como yo, ellas no tienen tus brazos abrigándolas, ni tus ojos mirándolas, tu sobre protección, ni tu sarcasmo, mi amor. No tienen tu buena malicia, ni esos pequeños detalles que me hipnotizan; no tienen esa verdad que las sacude, ni tu voz gritando desesperado todas tus verdades. No te tienen, te dejaron ir, por mi bien, para tu mal; de la forma en que lo quieras observar. 

Darte gracias por estar a mi lado es lo menos que puedo hacer. Llegaste para quedarte en mis recuerdos, en mis risas, en mis mejores momentos y en una etapa importante en mi vida. Tu amor es un estado de excitación, un mundo donde solo tú y yo existimos. Lo único que quiero es despejar estas absurdas ideas que ya me están haciendo mal. Escribiendo logro depurar lo que mi cabeza quiere desalojar. 

Estoy feliz a tu lado, de la manera en que la pasemos. Si estás aquí sé que estaré bien, si te vas, se que habrá llegado el final de toda emotividad. Una semana estaré mal pero la otra intentaré seguir con mi vida, así soy yo, sin ningún sentido de mis palabras. No es un chantaje, solo es para decirte lo que sucederá si decides marcharte, no debes preocuparte, pero mientra tanto disfrutaré de lo que nos queda. 

Esa boca roja en invierno que para mí es estar en primavera, tus cicatrices, tus tatuajes que lograron hipnotizarme. Te amo, te lo grito en la cara y quiero seguir haciéndolo, a ti y al mundo entero, ¿por qué no? Si tan solo con la sonrisa que me dibujas cada mañana se dan cuenta de todo ese amor que traigo dentro. Mi lado cursi sale estando a tu lado. 

Gracias por todo lo que me has dado hasta ahora, y lamento profundamente que no sientas todo este amor que te tengo, que me digas que no estoy en tu corazón me da dolor. Solo una última cosa te digo, mi amor, tenme mucha paciencia y verás todo lo que yo te puedo dar.