domingo, 25 de noviembre de 2012

Recomendaciones antes de que te vayas.



Cerrando una puerta


     Si te vas a ir, sal por la puerta de atrás, en la noche, de puntitas y con todas tus cosas, no me gustaría escuchar como sales de mi vida para no regresar jamás.

     Si te vas a ir llévate todas las fotos que nunca nos pudimos tomar y todas esas promesas rotas que jamás fuiste capaz de cumplir, como "El hombre" que se supone que eres o que yo creí que serías. 


    Si te vas, déjame esos besos y carcajadas que hicieron dichosa mi vida, eso sí, llévate todos esos malos momentos en los que me hiciste sentir como una de las peores personas en la faz de la tierra. 
     
     No se te vaya a olvidar llevarte ese sutil aroma a mezcla de humo de cigarro y loción, no quisiera volver a olerlo por ahí y andar acordándome de ti en cualquier lugar.

     Llévate esa camisa de cuadros rojos que te hacía ver tan sensual y que lo único que me provocaba era que quisiera arrancártela con los dientes, y ese par de tenis grises que casi perdiste en esa fiesta con mis amigos.
     
     No te olvides de llevarte tu cepillo de dientes, tu toalla azul de lunares, tu bloqueador solar, tu corta uñas, tu lunar del hombro, tus manos tan ásperas, tu tatuaje en la costilla, la cicatriz del brazo, y esos besos con sabor a vodka.


      Antes de que te vayas, no olvides cerrar todas las ventanas, no vaya entrar el arie con tu recuerdo mal puesto y me haga volver a pensar en ti para correr a rogarte que regreses, que jamás debiste de haberte ido


     Solo te puedo decir una cosa más: Si en verdad te vas a ir, piensa que nadie te va a querer como alguna vez yo lo hice y que jamás encontrarás a alguien como yo. Y recuerda que el que se va sin avisar, deja de hacer falta y cuando regresa ya no es bien recibido. 

     Así que sí esta vez decides irte debes de tener muy claro que si regresas yo ya no estaré aquí, para ti, como siempre lo estuve. Ya no. 

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Como antes.

   
Nadie entiende cuanto te extraño, ni siquiera yo. 



  

     

     Extraño como solíamos hablar de cosas sin sentido y extraño todas las cosas que solíamos hacer juntos, en mi casa o en la tuya.  Extraño tus abrazos y la forma tan particular con la que me besabas. 

     Extraño cuando salíamos a comer. Extraño que después de clases me sorprendieras con algo diferente, esos detalles que hacían de lo nuestro algo especial. 

      Extraño poder decirte todos los días que te quiero, que eres la persona más especial en mi vida; extraño agradecerte por hacerme la mujer más feliz del mundo

     Extraño escuchar tu voz diciendo que no hay mujer más especial que yo, que mi cuerpo está diseñado para encajar perfectamente con el tuyo.
     
    Extraño que todas las noches me marcaras para decirme "Mañana voy por ti para casarnos y huir de todos los que no entienden nuestro complejo amor".

     Extraño la adrenalina de que fueras por mí a mi casa sin que mi papá se diera cuenta, porque sabíamos muy en el fondo él te odiaba con todo su ser. 

     Extraño ese miedo cuando entrabas a mi casa porque sentíamos que mi papá y mis hermanos en cualquier momento entrarían a la recámara con un rifle en la mano para matarnos a ambos.

     Extraño cuando te invitaba a nadar en la alberca (sin permiso) y después era un problema grandísimo el poder sacarte de mi casa sin que todos se dieran cuenta que estaba contigo. 
    
     Extraño abrazarte con todas mis fuerzas y que el tiempo se me fuera volando cada que nos veíamos a escondidas, dadas las circunstancias. 

     Extraño poder tomar contigo y quedarme dormida a tu lado de tan ebria que estaba. Extraño ir al cine para no ver la película.

     Extraño regañarte cuando te iba mal en la escuela y ponerme a estudiar contigo, porque si no lo hacías a mi lado, jamás lo ibas a hacer después. Por cierto, gracias a ti sé sobre economía. 

     Extraño ese inmenso apoyo moral ante las adversidades que se me presentaban, esos abrazos que hacían que me olvidara de mis problemas y del frío. 

     Extraño poder curarte a besos de todos tus males, porque a pesar de que nuestros papás son doctores, "nada como tus besos para sentirme mejor" decías. 

     Intento no admitir que todavía siento esto. Nadie sabe que aún despierto pensando en ti todos los días. Aún te pienso y realmente te extraño. 

     Quisiera dar mucho de lo que tengo solo para que volvamos a ser algo que dejamos de ser hace mucho. Caigo en la realidad y admito que todo fue tan perfecto que lo extraño. 

    


jueves, 8 de noviembre de 2012

Mi alma gemela.


     Este fin de semana, por cuarta vez, volví a leer uno de los libros que más me gusta: Lazos de Amor de Brian L. Weiss. Sorprendentemente lo leí en dos días, y cabe mencionarlo, no soy mucho de leer libros porque me aburro muy rápidamente, como que no es una actividad que me llame la atención, pero éste en particular se me hizo muy interesante desde la primera vez que lo leí (eso ya hace más de 3 años).
 

     El libro habla acerca de las regresiones a vidas pasadas, de como nuestra alma va viajando a través del tiempo y del espacio, y como nos vamos relacionando con almas gemelas en cada una de ellas. Como concepto de Alma Gemela se refiere a personas que crean un vinculo afectivo demasiado fuerte con nosotros, ya sea un padre, un hermano, un hijo o hasta una pareja con la que convivamos y junto con ella y una serie de acontecimientos, propician a crear un ambiente de felicidad que no queremos que acabe jamás.

     Yo en lo particular creo mucho sobre el tema de la rencarnación a pesar de que en mi religión eso no se me esté permitido. Pienso que los seres humanos fuimos creados en base y semejanza de un ser omnipotente, todo poderoso y perfecto, al cual llamamos Dios. En tanto, cada que se termina un ciclo de vida, nuestra alma se desprende de nuestro cuerpo creando una introspección de todos esos acontecimientos que marcaron aquella vida (tanto positivos como negativos) y que ayudarán a que la siguiente sea aún mejor que la anterior. Y así, sucesivamente, nuestra alma va recorriendo distintos niveles en los que se va superando y perfeccionando mientras va avanzando.

     Nunca me han hecho una regresión en la cual yo pueda constatar que todo eso es verdad, y a pesar de que soy una mujer de razones y exactitudes, tengo muy firme esta creencia. Sé que somos seres infinitos, seres que buscan una perfección y que no terminamos este viaje hasta lograr los objetivos marcados desde el día en que nacimos, y que me han hecho estar aquí donde estoy ahora, sentada en la biblioteca de la escuela, escribiéndoles esto.

 
     Me gusta imaginar que en algún lado, pero muy cerca de mí, existe ese hombre que ha caminado conmigo por todas "mis vidas"; con el cual he pasado mis más hermosos momentos. Un hombre que me ha visto reír, llorar, que ha estado conmigo en las buenas y en las malas. Alguien que me busca de la misma forma en que yo lo busco. En resumen: Mi alma gemela. Quero creer que está ahí, tratando de encontrarme de la misma manera, un tanto desesperada, en la que yo lo busco, pensando en mí como yo pienso en él.
 
     La mayoría de las veces volteo a ver a los hombres a los ojos, tratando de descubrir si será él o su amigo, o su primo o cualquiera con el que pueda hacer contacto visual, pero hasta ahora, nada. Miro a mi alrededor, los veo a todos, pero no sé, parecería que ninguno es el indicado y me digo a mi misma "¿Será gay? ¿Vivirá en otra ciudad o incluso otro país? ¿Y si ni siquiera es de este mundo? No lo sé", pero lo que sí sé es que existe y que algún día, no sé exactamente cuando, lo encontraré y volveré a ser feliz con él. Sí, "volveré", porque ya he compartido con él tanto, y sé que aún nos quedan muchas otras vidas más para estar juntos, como la primera vez.
 
     Y cuando lo encuentre, lo veré a los ojos y diré "Es él".
 

 
 
 
 
     NOTA: Es muy personal la forma con la que se quiera tomar lo leído anteriormente. Todas las opiniones que yo compartí son solo eso, opiniones. En ningún momento pretendo cambiar su manera de pensar, ofender o juzgar sus creencias y/o religión, ni intento decir que lo que escribí sean verdades autenticas. Para dudas, aclaraciones, inconformidades o simplemente expresar su punto de vista, puedes dejarme un comentario y yo con gusto intentaré responderte lo más pronto posible. Gracias. 

jueves, 18 de octubre de 2012

¿Y ahora?


     


      Viendo la reacción de las personas a las que les enseñé mi primera entrada me pregunté ¿Y ahora, qué escribo? Para mí, un tema fácil ya que eso de la palabra se me da, pero ¿Cómo saber que lo que lo que estoy escribiendo les va a gustar? A lo cual, me ayudaron a concluir que debo escribir sobre lo que pienso o lo que hago sin importar mucho lo que opinen las personas, simplemente dejarme llevar por lo que siento, ya que si están aquí es porque  les interesa, al menos, un poco de lo que les voy a platicar (y no porque los obligué a entrar chantajeándolos).
      
       En ocasiones me preocupa muchísimo la imagen que las demás personas tienen de mí, sobre todo aquellas que no me conocen. No sé, siento que es algo natural del ser humano el querer dar una buena imagen al mundo, pero siento que me lo termino tomando demasiado personal y arruino el “perfecto momento” con alguna palabra o frase demasiado fuera de lugar; en fin, se termina volviendo un desastre del que quisiera desaparecer instantáneamente, como si la tierra me tragara de un bocado enorme y me resbalo por su esófago pensando en que no pudo haber estado peor, sus jugos gástricos me van deshaciendo poco a poco, entre tanto me paseo por sus intestinos y termino saliendo por su ano, siendo digerida por él, porque todo lo que entra tiene que salir ¿Cierto?

       Bueno, tal vez exageré un poco y les di una lección del tracto digestivo que, a mi punto de vista, el planeta tendría si es que por alguna extraña razón él me tragara; pero es algo inevitable en mí regarla cuando las situaciones van en su mejor momento. No es que SIEMPRE me pase, pero cuando más quiero que las cosas salgan de una manera buena, termino haciendo “algo” que hace que todo se descontrole, sin embargo, cuando quiero arruinar algo para librarme de eso, termino siendo graciosa y todo, otra vez, se vuelve a ir al tracto digestivo del planeta que me debió haber tragado desde antes de estar en esa situación. Ironías de mi vida (y las de muchos, creo).

      Las cosas pasan,  a veces tengo el suficiente control sobre ellas y a veces no, a veces quisiera ser invisible para todos y que solo una persona me viera y a veces quisiera ser el centro de atención, pero no por las cosas tontas y estúpidas que digo, si no por el simple hecho de causar relevancia, y no risa, con mis comentarios ¿Quién no quisiera ser telépata para leer la mente de las personas y poder decir solo eso que les agradaría escuchar de nosotros? Pero que flojera que le caigamos bien a las personas por poder leer sus mentes y actuar como a ellos les gustaría, mejor solo ser así, tal cual, sin mascaras ni hipocresías. Total, siendo de la forma que soy ahora he conseguido a mis más grandes amigos y he hecho de mi vida este show que a veces quisiera que tuviera un enfoque diferente pero que, al final, es un muy buen show. 



lunes, 15 de octubre de 2012

Comenzar



     Como todo en la vida siempre hay un inicio, las cosas siempre tienen que empezar de alguna u otra manera. Así es mi vida, llena de comienzos extraños y cosas que simplemente no las puedo evitar; tal vez sea difícil acabarlas, pero el comienzo es inevitable.

     Y así comenzaré yo, hablando de mí, mostrando por demás mi egoísmo pero al mismo tiempo desenfundando aspectos de mi vida que pocos saben, como que tengo una cuenta de twitter donde hablo acerca de mi falta de sexo y de lo importante que es el tamaño de un pene; y otra donde les aviso a todos las inmensas ganas de encontrar el amor de mi vida o de ir al baño. 

     No les puedo asegurar que lo que voy a escribir sea un autentico mar de sabiduría, pero algo tengo muy claro, así es mi manera de ver la vida, de percibir todas y cada una de las situaciones que se me presentan y que, hasta ahora, me han hecho como soy, una mujer de mente muy abierta con ideales fijos y metas claras, con un plan de vida un tanto planificado pero al mismo tiempo libre para poder hacer cualquier locura que se me ocurra; con una mente muy fría y calculadora que guarda en lo más profundo de su ser una oleada de sentimientos listos para externarlos en algún momento de debilidad; sarcástica, incoherente, voluble; así como me río de los errores de los demás, me he enseñado a carcajearme de los míos; soy agradecida con aquellos que me dan, pero también reprocho esas cosas que hubiese querido que me dieran; mis relaciones sentimentales han sido un rotundo fracaso  pero aún así estoy esperanzada a encontrar pronto a ese hombre que sea el indicado y que me haga feliz; trato de verle el lado positivo a las cosas sin dejar a un lado el realismo; estudio para ser alguien en la vida, aportar algo bueno a mi país y poder comprarme miles de zapatos; me gustan los gatos, la comida grasosa y el amarillo; tengo convicciones firmes y muchas aspiraciones muy interesantes... 

     Y así podría seguir describiendo la imagen que tengo de mí, pero no se trata de eso, lo que más importa en todo esto no es la relevancia de la anchura o profundidad de una vagina o si me pasé todo el día haciendo tarea, sino de donde surgen todas esas cosas, el origen de esa lluvia de ideas absurdas y bizarras que llegan a mi mente y que me hacen hacer lo que hago o pensar lo que pienso y que me ayudan a darle sentido a mi vida y, por ende, a comenzar.