
Aquí estoy, ya se hará de noche y yo sigo pensando en ti. Estoy sentada frente a la ventana viendo ese cielo naranja que tanto me encanta, ese mismo cielo naranja que me recuerda a ti.
Me lleno de todo esos hermosos recuerdos que me hacen sonreír y llorar al mismo tiempo, como si no pudiese estar más loca. Empiezo a crear un sin fin de historias a tu lado, de fantasías que me hubiera gustado cumplir junto contigo. Pienso y deseo que este dolor y que este vacío que tengo muy dentro de mí desaparezca, llevándose también todo ese amor que aún siento por ti, la esperanza de que un día de estos regresen tus brazos a los míos y, de una vez, todas esas ilusiones que creaste en mí.
Trato de encontrar una buena explicación que me diga por qué acabó todo. Sigo sin entenderlo.
No hay un culpable, yo lo sé, así como tú, yo también cometí errores muy importantes desde el comienzo de "esto", y a pesar de todo, esos errores se quedaron ahí, sin que tú o yo les diéramos respuestas o una solución razonable.
Lamentablemente ahora solo me tengo que conformar con verte de lejos y ni siquiera acercarme a saludarte, quedarme con las ganas de preguntarte cómo has estado, solo imaginando vagamente ese ronco timbre de voz.
Me pediste que fuéramos amigos, pero simplemente no puedo. Te parecerá absurdo, pero a pesar de todo el tiempo que ha pasado, tengo heridas sin cicatrizar y el corazón en carne viva. Siento que una amistad dejaría esto aún peor de lo que ya está.
Te prometo que cuando todo esté bien, cuando mis heridas hayan sanado estaré lista, ahora sí, para tener el suficiente valor, pararme frente a ti y poderte decir sin miedo que ya no te amo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario