Mayo del 2013
Todos los días, cada mañana siento el miedo inminente de que me dejes, de que no me ates a tu cuerpo como lo has hecho con otras. Sé que no te gusta que te lo diga. Siempre terminas diciéndome que no es lo mejor que te quedes a mi lado, pero pensándolo bien tal vez tengas razón.
Viéndolo así, yo no soy de lo mejor, ni educada como una dama, ni la mejor habada, ni diva para querer lucir bonita, ni la más guapa que atraiga las miradas. Soy todo lo contrario a las mujeres con las que te gusta salir y lucirte, sin mucha educación moral ni mental, mucho menos emocional; no estudio derecho ni sé de política. Sin gracia, sin una sonrisa grata, más bien algo estruendosa con la voz ronca. No tengo mucho cariño que dar, soy tan testaruda que logro hartar. No cuido mi figura y tengo el autoestima en la basura. Soy una mujer dañada.
Todos esos defectos corren por mis venas y mi mente intolerante despierta cada noche gritando tu nombre para que no te vayas. Quisiera encontrar la verdadera razón por la cual estás a mi lado, ya que dices que por mí no sientes amor, aunque difiero un poco de esa sensación. No hay un motivo especial, solo es simple curiosidad.
Sé que intentar compararme con tus antiguas compañías es algo tonto, pero entiéndeme, son personas únicas que lograron atraer tu atención, lograron tener tu amor; solo que a ellas sí se les logra ver lo especial. Mi orgullo es que no te tienen como yo, ellas no tienen tus brazos abrigándolas, ni tus ojos mirándolas, tu sobre protección, ni tu sarcasmo, mi amor. No tienen tu buena malicia, ni esos pequeños detalles que me hipnotizan; no tienen esa verdad que las sacude, ni tu voz gritando desesperado todas tus verdades. No te tienen, te dejaron ir, por mi bien, para tu mal; de la forma en que lo quieras observar.
Darte gracias por estar a mi lado es lo menos que puedo hacer. Llegaste para quedarte en mis recuerdos, en mis risas, en mis mejores momentos y en una etapa importante en mi vida. Tu amor es un estado de excitación, un mundo donde solo tú y yo existimos. Lo único que quiero es despejar estas absurdas ideas que ya me están haciendo mal. Escribiendo logro depurar lo que mi cabeza quiere desalojar.
Estoy feliz a tu lado, de la manera en que la pasemos. Si estás aquí sé que estaré bien, si te vas, se que habrá llegado el final de toda emotividad. Una semana estaré mal pero la otra intentaré seguir con mi vida, así soy yo, sin ningún sentido de mis palabras. No es un chantaje, solo es para decirte lo que sucederá si decides marcharte, no debes preocuparte, pero mientra tanto disfrutaré de lo que nos queda.
Esa boca roja en invierno que para mí es estar en primavera, tus cicatrices, tus tatuajes que lograron hipnotizarme. Te amo, te lo grito en la cara y quiero seguir haciéndolo, a ti y al mundo entero, ¿por qué no? Si tan solo con la sonrisa que me dibujas cada mañana se dan cuenta de todo ese amor que traigo dentro. Mi lado cursi sale estando a tu lado.
Gracias por todo lo que me has dado hasta ahora, y lamento profundamente que no sientas todo este amor que te tengo, que me digas que no estoy en tu corazón me da dolor. Solo una última cosa te digo, mi amor, tenme mucha paciencia y verás todo lo que yo te puedo dar.
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