La vida no se mide por los momentos que respiramos, si no por todos esos momentos que nos dejan sin aliento; y tú formaste parte de esos momentos, y de mi vida.
Al principio todo parecía tan fácil, teníamos claro lo que cada uno quería y aceptamos las condiciones, sin pensar en las consecuencias.
Fuimos solo dos personas, llenas de amor y de deseo. Fuimos dos enamorados ansiosos de vernos cada fin de semana para tenernos, para convertirnos en uno. Fuimos. Ya no.
Después de haber perdido la esperanza en el amor, llegaste tú y me hiciste ver que la vida está llena de oportunidades, que no hay que darse por vencido tan rápido.
Nadie me ha tratado como me trataste tú, nadie me ha tocado como me tocabas tú, y me gusta imaginar que nadie me querrá como alguna vez me quisiste tú.
Tú me decías siempre que yo soy una mujer extraordinaria, llena de cosas buenas; que nunca vas a poder encontrar a una mujer más inteligente que yo.
Me ayudaste a darme cuenta de lo que en realidad valgo, me levantaste cuando caía, me empujaste cuando ya no podía. Me diste esa fuerza que necesitaba para seguir viva.
Honestamente fuiste un hombre excepcional, no me puedo quejar, pero tú como yo, sabíamos que las cosas no podían continuar así. Me hubiese gustado tenerte más tiempo en mi vida, que me llenaras de tu vida.
Te quise mucho, no te imaginas cuanto, pero ya no. Y a pesar de eso te estoy tan agradecida, y te deseo lo mejor, así como yo espero que tú también quieras lo mejor para mí.
Esta es la última vez que toco este tema, y lo hago aquí, en un lugar público, porque sé que lo vas a leer, y te vas a dar cuenta que más que dolor o tristeza, lo que tengo es paz.
Solo me queda decirte, sé feliz con la persona que creas que es la indicada y sigue viviendo la vida como solo tú sabes hacerlo. Te voy a extrañar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario