Tan sólo él sabía mis verdades, conocía mis monstruos internos, mis defectos, mis mañas y aún así, me amaba. Yo con él veía el futuro, como una predicción perfecta en donde el universo al fin confabulaba a mi favor, él era ese amor por el que tanto había esperado.
Tan sólo él ha sabido amarme, pero él estaba lejos, en otro país, detrás de una pantalla sin imaginar todo lo que me provocaba. ¡Cuánto deseaba yo besarlo, caminar con él de la mano, abrazarlo y olvidarme del mundo! ¡Cuánto lo deseaba yo en mi cama, arrancándome gemidos e inspirándome suspiros! Mis labios anhelaban sentir el contacto de sus labios y de su piel, mis uñas querían poseer su espalda mientras él me poseía a mí y mis sueños le pertenecían del todo a él y a sus palabras.
No crean que todas mis fantasías se limitaban a lo pasional ¡No! también lo quería a mi lado para poder escuchar su sonrisa y para consolarlo en sus días tristes, quería que me viera sonreír y que aliviara mi llanto, lo necesitaba a mi lado como un compañero de vida, quería luchar junto a él contra la maldita soledad y contra los obstáculos que pone la vida.
Pero aunque nuestro amor era enorme, las distancia nos hería, le tuve que dejar ir aún cuando él ya estaba lejos de mí, me tuve que despedir del único que me amó. Ya nadie me ha amado como él y a nadie he amado como a él, porque es irreemplazable y porque yo aún espero a que el destino me lo devuelva…
Han pasado dos años y yo aún tengo letras para él, aún me quedan los recuerdos, los latidos acelerados, las mariposas enamoradas y aún tengo presente esos besos pendientes. Han pasado dos años y aún me queda amor.

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