Este fin de semana, por cuarta vez, volví a leer uno de los libros que más me gusta: Lazos de Amor de Brian L. Weiss. Sorprendentemente lo leí en dos días, y cabe mencionarlo, no soy mucho de leer libros porque me aburro muy rápidamente, como que no es una actividad que me llame la atención, pero éste en particular se me hizo muy interesante desde la primera vez que lo leí (eso ya hace más de 3 años).

El libro habla acerca de las regresiones a vidas pasadas, de como nuestra alma va viajando a través del tiempo y del espacio, y como nos vamos relacionando con almas gemelas en cada una de ellas. Como concepto de Alma Gemela se refiere a personas que crean un vinculo afectivo demasiado fuerte con nosotros, ya sea un padre, un hermano, un hijo o hasta una pareja con la que convivamos y junto con ella y una serie de acontecimientos, propician a crear un ambiente de felicidad que no queremos que acabe jamás.
Yo en lo particular creo mucho sobre el tema de la rencarnación a pesar de que en mi religión eso no se me esté permitido. Pienso que los seres humanos fuimos creados en base y semejanza de un ser omnipotente, todo poderoso y perfecto, al cual llamamos Dios. En tanto, cada que se termina un ciclo de vida, nuestra alma se desprende de nuestro cuerpo creando una introspección de todos esos acontecimientos que marcaron aquella vida (tanto positivos como negativos) y que ayudarán a que la siguiente sea aún mejor que la anterior. Y así, sucesivamente, nuestra alma va recorriendo distintos niveles en los que se va superando y perfeccionando mientras va avanzando.
Nunca me han hecho una regresión en la cual yo pueda constatar que todo eso es verdad, y a pesar de que soy una mujer de razones y exactitudes, tengo muy firme esta creencia. Sé que somos seres infinitos, seres que buscan una perfección y que no terminamos este viaje hasta lograr los objetivos marcados desde el día en que nacimos, y que me han hecho estar aquí donde estoy ahora, sentada en la biblioteca de la escuela, escribiéndoles esto.
Me gusta imaginar que en algún lado, pero muy cerca de mí, existe ese hombre que ha caminado conmigo por todas "mis vidas"; con el cual he pasado mis más hermosos momentos. Un hombre que me ha visto reír, llorar, que ha estado conmigo en las buenas y en las malas. Alguien que me busca de la misma forma en que yo lo busco. En resumen: Mi alma gemela. Quero creer que está ahí, tratando de encontrarme de la misma manera, un tanto desesperada, en la que yo lo busco, pensando en mí como yo pienso en él.
La mayoría de las veces volteo a ver a los hombres a los ojos, tratando de descubrir si será él o su amigo, o su primo o cualquiera con el que pueda hacer contacto visual, pero hasta ahora, nada. Miro a mi alrededor, los veo a todos, pero no sé, parecería que ninguno es el indicado y me digo a mi misma "¿Será gay? ¿Vivirá en otra ciudad o incluso otro país? ¿Y si ni siquiera es de este mundo? No lo sé", pero lo que sí sé es que existe y que algún día, no sé exactamente cuando, lo encontraré y volveré a ser feliz con él. Sí, "volveré", porque ya he compartido con él tanto, y sé que aún nos quedan muchas otras vidas más para estar juntos, como la primera vez.
Y cuando lo encuentre, lo veré a los ojos y diré "Es él".
NOTA: Es muy personal la forma con la que se quiera tomar lo leído anteriormente. Todas las opiniones que yo compartí son solo eso, opiniones. En ningún momento pretendo cambiar su manera de pensar, ofender o juzgar sus creencias y/o religión, ni intento decir que lo que escribí sean verdades autenticas. Para dudas, aclaraciones, inconformidades o simplemente expresar su punto de vista, puedes dejarme un comentario y yo con gusto intentaré responderte lo más pronto posible. Gracias.

Pues yo soy, pero no te quieres dar cuenta Lucía!!
ResponderEliminarDicen que hace miles y miles de años, Dios creó a la humanidad de una manera diferente, eran una especie que no necesitaba de una pareja para reproducirse, vivían en un paraíso por lo cual tampoco necesitaban esforzarse por nada. Estos humanos sintiéndose poderosos por estos regalos, decidieron que tampoco necesitarían a Dios para seguir igual. ÊL, en castigo decidió separarlos en dos, de tal manera que tuvieran que sufrir toda su vida hata encontrar esa mitad que les hace falta.
Y se supone que desde entonces esa es la vida que llevamos, sufriendo al buscar esa "otra" mitad que nos hace falta. El día que la encontremos seremos unos seres felices de nuevo. Y si por error la dejamos ir, el sufrimiento será intenso, nadie ni nada nos llenará el espacio que quedó con su ausencia.
Asi que no me dejes ir eh?
Te quiero niña
Yo te quiero más.
EliminarMaique.
ResponderEliminarTus ideas como bien lo dices en la nota no serán verdades para algunos, pero como tu comparte esas ideas y aun mas es motivante conocer gente que las tenga en estos tiempo. Que un poco del motor de la vida o mucho de ella es el amor.
Gracias por tomarte el tiempo de leerme y de comprender un poquito sobre lo que intento decir. Ojalá el amor también sea un motor en tu vida. Besos.
Eliminar