Hoy soñé contigo
Y entonces comencé a sentir tu respiración, agitada, impaciente, mientras la mía se unía a la tuya. Escuché a tu corazón que latía al mismo tiempo que el mío. Tus manos y las mías buscaban desesperadamente los rincones más profundos de nuestros cuerpos.
Entonces los dos estábamos ahí, desnudos, tu pecho sobre el mío, mis labios fusionándose con tus labios, tan apasionadamente, mientras nos derretíamos en ese calor inmenso que emanaba de nuestros cuerpos.
Seguíamos haciendo ese ritual que solo tú y yo conocíamos, y que hacíamos tan nuestro. Con la respiración cada vez más agitada, con nuestros cuerpos ardiendo, con el corazón a punto de estallar.
Y entonces, como un estruendo, mi corazón se detuvo. Habíamos terminado. Volamos tan alto, y al final, caí, presa de tus brazos. Todo había pasado, lo noté en tu respiración. Nuestros ojos se unieron en esa mirada profunda y encantadora con la que me sueles ver.
Recorrí tu cuerpo, tu cuerpo perfecto, tu pecho marcado que me hiponotiza, Regresé mi vista a tus ojos, y al verlos, sintiéndome en tus brazos, supe que lo nuestro no era solo pasión. No solo eramos dos cuerpos desnudos, eramos algo más.
Algo más que miradas, algo más que caricias, algo más que unos simples besos. Algo más que un 'te amo'. Lo nuestro fue como saborear un chocolate, como escuchar y cantar una buena canción, como tocar el violín.
Lo nuestro fue eterno. Fue un sueño del que no hubiera querido despertar jamás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario